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HABLEMOS DE BUENOS AIRES En
1810 Buenos Aires no superaba los 38.000 habitantes, para 1880 ya superaba los
200 mil. Sus fuentes de empleo se vinculaban al puerto, y sus frigoríficos
comenzaban a desarrollar la economía de una gran ciudad. El
primer Intendente fue Torcuato de Alvear. El Puerto Madero (barrio 47 de la Capital) que conocemos hoy con las reformas propias de esta época, fue creado en 1884. EL
OBELISCO (OMBLIGO DE BUENOS AIRES) Este
símbolo porteño por su ubicación geográfica es considerado por muchos el
ombligo de la ciudad. Fue inaugurado en 1936. Cuatro años más tarde se
construye la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Su arquitectura es otra
obra maestra del patrimonio porteño. De
los barrios (47) y sus 28 circunscripciones políticas podemos decir que cada
uno refleja con auténtico folclore lo propio y característico. Existen
barrios de Tango, otros, son los que
mantienen vivo el folclore de las distintas provincias argentinas. No falta los
barrios que se ocupan del turismo, permitiendo que en sus calles se den todas
las manifestaciones culturales. En
el microcentro podemos encontrar la zona bancaria con edificios centenarios, y
coloridos Pubs y Restaurantes donde se puede tomar y comer especialidades
argentinas e internacionales. En
Buenos Aires se puede aprender y bailar el Tango, se puede tomar excelentes
cervezas de granos argentinos y, de los vinos, ni que hablar. Los
entretenimientos pueden empezar y culminar en salidas nocturnas y encontrarse
con hermosas mujeres. Si se define por el juego podrá visitar el Barco Casino
que se halla atracado y sobre el Río
de la Plata en plena Capital Porteña. A
la mañana se puede relajar saliendo de paseo en algún catamarán o visitando
el Hipódromo de Palermo. Si desea sólo caminar y aumentar sus endorfinas, podrá
hacerlo en cualquiera de los parques o la costanera del río. Los
museos, parques, librerías y paseos de compras, podrán recrear parte de su
tiempo. Teatros y cines, fútbol y otros deportes como el rugby, golf, tenis de
seguro, complementarán su idea de Buenos Aires. Antes
de cerrar cualquier programa no se olvide de incluir un café con los nuevos o
viejos amigos. Los bares nuevos o antiguos como la ciudad, harán el resto.
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