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EN EL CUMPLIMIENTO DEL DEBER NO PODEMOS ESPERAR QUE NOS FELICITEN El hombre prudente se prepara para lo que está fuera de control. (Pitágoras) A menudo la retribución más adecuada es felicitar al funcionario público que ha cumplido con su deber. Lo contrario sería la sanción por el incumplimiento de las funciones de funcionarios público. El ciudadano no está para felicitar al funcionario que cumple con su deber. El deber es una imposición moral de la que no se puede escapar. Ningún funcionario es elegido para ser ineficiente en sus funciones. Su único premio es el salario que debería cobrar si no está dando pérdidas al país. Es responsable de sus actos y tiene una sola misión la de cumplir eficientemente con las responsabilidades otorgadas y por él asumidas. Hay una sola forma de ejercer las funciones y es la de hacerlas bien. |